La Pluma y la Espuma. Blog de la escritora Clara Asunción García

Si hay un mar, un libro o una cerveza cerca, soy feliz. Si estoy acompañada cuando eso sucede, lo soy aún más.

martes, 14 de junio de 2016

CATE NO VOLVERÁ

DEJO DE PUBLICAR LA SERIE DE CATE MAYNES


  
Llevo semanas dándole vueltas a cómo escribir este post. Iba a llenarlo de links y referencias a argumentaciones sobre el daño que está causando, a nivel económico, social y cultural, la piratería, escritas por personas más preparadas y sabias que yo, pero seguramente la mayoría iba a pasar de leerlo (no hay mayor ciego que el que no quiere ver), así que me limitaré a decir lo que he venido a decir.

Dejo de publicar una parte de mi trabajo, y lo hago empujada por el robo continuado del mismo. Un robo personificado en las descargas ilegales, los intercambios masivos en grupos privados, los plagios, la publicación no autorizada en páginas webs, y cualquier otro sistema que se use, tanto para apropiarse indebida e ilegalmente como para evitar pagar por él.

Dejo de publicar la serie de Cate Maynes. Sintiéndolo mucho, su continuidad queda en suspenso (el tiempo dirá si de forma definitiva).

No ha sido una decisión fácil, y no es lo que querría hacer, pero me veo empujada a ello. Sabéis que cuando me habéis preguntado por el siguiente libro de la serie, mi respuesta ha sido siempre apelar a vuestra paciencia. Os he dicho que es algo que me supone mucho trabajo y esfuerzo, que me lo tomo con mucha responsabilidad y que, por ello, necesito tiempo.
Sin embargo, no sabéis que había otra razón (que cada vez se ha hecho más poderosa, hasta el punto de convertirse en la principal) que callaba. Y es que, cada vez que me he sentado delante del ordenador para ponerme a trabajar en el libro, una pregunta ha ocupado mi cabeza (y, finalmente, mi corazón): ¿Para qué? ¿Para qué invertir dos años de tu vida en esta historia, si no vas a obtener el fruto de ese trabajo?

Antes de continuar, quiero pedir perdón a todas aquellas personas que sí hacéis lo correcto, adquiriendo mis libros de forma legal (esto es, comprándolos). Os lo pido a tod@s l@s lector@s que valoráis mi trabajo y lo apoyáis. Siempre lo he afrontado con muchísima ilusión y responsabilidad, y me siento muy afortunada de contar con un grupo de incondicionales lector@s, tan fieles como cariños@s con él.
A tod@s, gracias; gracias infinitas por vuestro apoyo, vuestros ánimos. Por estar al otro lado de las páginas. Cada palabra de aliento, cada halago literario, cada vez que me habéis escrito diciéndome que os ha gustado tal o cual libro, que esa historia o ese personaje os ha llegado, o simplemente que habéis disfrutado, que os ha entretenido, me ha hecho sentirme feliz, orgullosa de mi trabajo. Ha hecho que mereciera la pena cada día, cada minuto, cada segundo a solas delante del ordenador; cada sinsabor y cada quebradero de cabeza.
Sin vosotr@s, no habría sido posible. Quiero que sepáis que habéis sido l@s que habéis sostenido mis ganas de continuar, en todas y cada una de las ocasiones que he querido tirar la toalla (que no han sido pocas en todo este tiempo). De no ser por vosotr@s, sinceramente, lo habría dejado al segundo libro. Habéis sido una de las cosas positivas y maravillosas que me ha proporcionado mi aventura de escribir.
Pero, desgraciadamente, no sois la mayoría, y por eso os pido perdón. Os lo pido porque sé que con esta decisión pagan just@s por pecador@s. Pero junto a él os pido también vuestra comprensión. No sé si llegaréis a entender toda la rabia, toda la indignación, toda la impotencia que sentimos quienes nos dedicamos a esto cuando vemos, no solo que se nos roba el legítimo fruto de nuestro trabajo, sino que, además, se creen con derecho a hacerlo.
Si algo he tenido muy claro siempre es que sin lector@s no habría escritor@s. Ahora añadiría, con todo el dolor de mi corazón, la coletilla de «sin lector@s concienciad@s, que hagan lo correcto». Y lo correcto es comprar el libro, pagar por el trabajo y el esfuerzo que hay detrás, del mismo modo que se paga por unas zapatillas, un teléfono móvil, una cena en un restaurante o por una barra de pan.
Por eso, tomo esta decisión. A tod@s l@s lector@s que hacéis lo correcto, gracias. A tod@s, perdón. Todo lo que voy a decir a partir de ahora no va por vosotr@s.

Va por ti, que pirateas. Por ti, que te descargas un archivo no autorizado. Por ti, que perteneces a un grupo de intercambio de libros (sí, eso también es privarle a l@s autor@s de sus ingresos). Por ti, que te apropias de mi trabajo y lo plagias. Por ti, que lo subes a una página web, compartiéndolo sin autorización.

Si lees esto sin pertenecer a mi círculo virtual, probablemente no tengas ni idea de quién soy yo, ni quién Cate Maynes. Y lo veo lógico: no soy una gran autora, no soy mediática, no me respalda una gran editorial ni tampoco he sido lo suficientemente espabilada para sacar un boom «literario» (llámese saga erótica de cuestionable calidad o memorias de famosill@ de medio pelo).
Lo reconozco: no soy nadie. Tan solo, como yo con mucho orgullo me autodenomino, una ‘jornalera de las letras, de la pluma’. Mis historias no salvan vidas, y probablemente ni ganarán premios ni pasarán a los anales de la historia de la Literatura. Básicamente, soy una más de entre tant@s que luchamos por encontrar un hueco en este mundo de contador@s de historias. Me conoce quien me conoce, y punto. En este supermercado de masas, donde resulta que ahora todo el mundo es escritor/a, no soy más que alguien que intenta encontrar su rincón. Una mota de polvo en el universo, puedes verlo así.
Pero resulta que es mi rincón del universo, mi trocito de mundo, mi forma de estar en él. Y, en ese sentido, escribir es la forma que he elegido para (intentar) ganarme la vida.
Porque quiero que eso quede bien claro: escribir es mi trabajo. No es un hobby, no lo hago por amor al arte, no lo hago por afición. Escribir es mi pasión, mi ilusión, el motor de mi vida, sí; pero también mi modo de ganarme la vida. Escribo para comer. Del mismo modo que tú vas a tu puesto de trabajo cada día, yo lo hago colocándome delante del ordenador y enfrentándome al folio en blanco.
Por ello, creo legítimo y justo cobrar por ese trabajo. Siempre lo he dicho y siempre lo diré: jamás obligaré a nadie a que compre mis libros si no le gustan. Jamás. Pero si es así, exijo que se pague por ellos.
Mi tiempo, mi esfuerzo, mi talento.

Sin embargo, sé que nada de lo que yo pueda decirte va, al parecer, a convencerte. Ya lo he intentado, y mis intentos, en su inmensa mayoría, han caído en saco roto.
Tú vas a seguir pirateando, robando, plagiando, descargando, compartiendo e intercambiando de forma masiva, y nada de lo que yo, o cualquiera de mis compañer@s escritor@s te podamos decir, va a cambiar eso. Lo vas a seguir haciendo, simplemente porque puedes. Porque la tecnología te lo permite. Porque en este país no se persigue la piratería como es debido, ni se toman las medidas oportunas.
Porque es fácil, anónimo y sin consecuencias.
Y porque no tienes conciencia. No la tienes, cuando te apropias del esfuerzo y la ilusión de un/a escritor/a, cuando le robas la posibilidad de ganarse la vida. Porque eso es lo que haces cuando con un simple click te descargas el archivo no autorizado de un libro, cuando lo compartes de forma masiva en un grupo de intercambio: se llama robar.

Todos mis libros, todos, han sido robados de forma sistemática desde el minuto uno. Mi tiempo, mi esfuerzo, mi capacidad, mi trabajo, el de un sinfín de personas más, a la basura. Sin más. Con un solo click. Con total impunidad. Sin sentimiento de culpa. Porque puedes, porque es fácil, porque es anónimo y porque, oye, todo el mundo lo hace, ¿no?
¿No?
Pues no sabes cuánto daño hace eso. Cuán injusto es. ¿No lo sería, si a final de mes, por ejemplo, en tu trabajo no te pagaran? ¿No te jodería, si tu jefllegara y te dijera, con todo el descaro del mundo: «No te pago porque no me apetece. Porque puedo aprovecharme de tu trabajo de forma impune y desde luego no voy a ser tan imbécil de pagar por algo que puedo conseguir gratis?».
¿No?
Yo creo que sí.
Pues ahora imagínate cómo nos sentimos quienes nos dedicamos a esto. Cómo nos podemos sentir de indignad@s e impotentes ante esta práctica que, lejos de extinguirse, por el contrario se consolida, se asienta, hasta casi convertirse en un derecho.
Y no lo es, porque robar nunca lo ha sido. Para mí, solo robar para comer está legitimado. Pero robarle a alguien el fruto de su trabajo me parece una indignidad.

Tal vez, fíjate, hasta seas alguien comprometid@. Quizás seas un/a amante de la Naturaleza, que sufre con la desaparición de los espacios naturales. O un/a defensor/a de los derechos de los animales, o te horrorices con el drama de l@s refugiad@s siri@s, o te indignes con las mil y una injusticias de este mundo.
Y, sin embargo, a mí me robas. A mí, que no puedo defenderme. Y te quedas tan campante. De hecho, ni siquiera crees que sea nada malo, ¿verdad? Ni tampoco eres consciente de que, en esta película, el/la malo/a eres tú. Tú el/la que abusas de alguien indefenso.
Porque, hoy por hoy, l@s débiles somos nosotr@s. Porque, hoy por hoy, no tenemos forma de defendernos. Porque en este país no hay un verdadero propósito de acabar con la piratería, y de eso te estás aprovechando. Porque podremos denunciar mil y un páginas, que al día siguiente mil y una volverán a aparecer. Y si ves que este sistema ya no te funciona, buscarás otras formas de conseguir los libros sin pagar. ¿Tal vez a través de grupos cerrados, webs privadas, en las que centenares, miles de usuari@s intercambiáis archivos?
Tal vez.

Pues así, llega esta decisión. Porque no encuentro otro modo ya de que no me robes. Porque ya no sé qué más hacer. Te he ofrecido puntualmente mi trabajo de forma gratuita o rebajada. Me has dicho que es por el coste y he puesto mis libros autopublicados a precios más que razonables.
Pero nada parece suficiente. Sigues robándome, y solo puedo llegar a una conclusión: lo vas a seguir haciendo haga lo que haga, te ofrezca lo que te ofrezca, y lo vas a hacer porque, básicamente, tú lo que quieres es tenerlo todo por la cara. Alguien te ha dicho que el acceso a la cultura ha de ser gratis, y tú te lo repites como un mantra para justificarte, cuando lo cierto es que debe ser, sí, de libre acceso, pero nunca gratuito porque, de otro modo, ¿de qué íbamos a vivir quienes producimos cultura?
Y, también lo haces, finalmente,  porque ves que no hay consecuencias. Ni legales ni morales ni de hecho. La ley no te persigue; encima, te sientes respaldado porque, por desgracia, es una práctica no censurada socialmente y, además, l@s escritor@s somos tan idiotas de seguir publicando esos libros que te apresuras a conseguir de forma fraudulenta. 
Y ni siquiera te paras a considerar que la razón de esto último pueda deberse, por ejemplo, a que much@s de nosotr@s no tenemos otro medio de vida. Que, aunque sea una miseria, lo poco que ganamos con nuestro trabajo lo necesitamos. Y si podemos sacar un libro al año, bien. Si son dos, estupendo. Y si son tres, pues quizás hasta dé para pagar algún que otro recibo.

Tu ética y tu conciencia escapan a mi control. Siempre que he intentado apelar a ellas has hecho oídos sordos, y del poco respaldo político e institucional a la lucha contra la piratería prefiero no hablar, porque también es algo que escapa, no ya solo a mi control, sino también a mi entendimiento.
Así, solo me queda una cosa que puedo hacer, lo único que puedo controlar, la única defensa posible: proteger mi trabajo no poniéndolo a tu alcance. 
Si no lo publico, no podrás robármelo.
Es absurdo, lo sé, porque con esta decisión (triste para mí, no sabes cuánto) estoy tirando piedras contra mi propio tejado: ganaré una miseria con mi trabajo, sí (que, sin embargo, está descargado y compartido de forma ilegal o no autorizada en cifras que alcanzan las miles de unidades), pero cada euro que pueda ganar con él lo necesito. Porque tal vez creas que soy una potentada que se está forrando con esto, y que esa equivocada idea sea uno de tus argumentos para piratear.
Pues déjame decirte que nada más lejos de la realidad (la mía y la del 99% de quienes nos dedicamos a esto). Para explicártelo, solo te daré una cifra: 708. Setecientos ocho euros, esos han sido mis ingresos de este año por mis derechos de autor, por las ventas de todos mis libros durante 2015.
Porque no sé si sabes que el 99% de nosotr@solo cobramos por venta realizada. Esto es, por cada libro que se vende. Libro que no se compra, ingreso que no recibimos por él. 
Y que cobramos una vez al año, ¿lo sabías? 
Pues ahora sí.
De modo que, si tienes trabajo, y en ese trabajo cobras más de 59 € mensuales y esos ingresos los recibes cada mes, que sepas que, para mí, eres tú el/la potentad@.
Pero no te preocupes, no iré a tu lugar de trabajo a robarte. Si, por ejemplo, trabajas en una tienda de lámparas, no entraré en ella, me haré con una y me iré sin pagarla, con todo el descaro del mundo, argumentando, por ejemplo, que la tenéis a un precio muy caro (quizás es que sea especialmente bonita, o sus materiales más costosos, o su elaboración artesanal o que nadie más, o muy pocos, se dediquen a hacer ese tipo de lámpara en particular), o porque esté convencida de mi derecho al acceso (¡gratuito, por supuesto!) a la luz que emite.
No, no lo haré, porque el derecho en el que creo es al que tienes tú a ganarte la vida con tu trabajo. Y si quiero esa lámpara, pagaré por ella, y si es cara, pues ahorraré para tenerla, porque valoro el esfuerzo que hay detrás para idearla, fabricarla, distribuirla, venderla; valoro el esfuerzo por ofrecerme algo acorde a mis gustos, quizás minoritarios y que la producción para un público inmensamente mayoritario no se va a molestar en hacer para mí. Lo haré para pagar el sueldo del/la diseñador/a, el de tod@s l@s operario@s de la fábrica que han intervenido en su creación, el del transportista, el del/la dueñ@ de la tienda y el tuyo de dependient@.

   Pero sé que, por desgracia, todo esto no servirá de nada. Que tú no te concienciarás, que pasarás de leer esto (much@s lo habrán hecho ya a estas alturas) o, si lo haces, de lo que pasarás es de hacer algo. Ya me lo han hecho saber las pocas personas que sabían que iba a tomar esta decisión. Me preguntaron: «¿Y qué pretendes conseguir con eso?». Y yo les dije: «Concienciar».
Sus bufidos de escepticismo (y sus caras) lo dijeron todo. Y sus palabras, después:
«No vas a conseguir nada».
«Es como luchar contra molinos de viento».
«No te van a hacer ni puto caso, esto está ya demasiado extendido».
«Dedícate a otra cosa».
Y sí, probablemente, tienen razón. Es una lucha perdida de antemano. Pero no puedo dejar de intentarlo. No puedo dejar de defender mi trocito de universo. 
Porque me parece muy triste, muchísimo, que much@s de nosotr@s tengamos que renunciar a la pasión de nuestras vidas solo porque otr@s se crean con derecho a pisotearla ninguneándola, minusvalorándola, despreciándola.
Porque, sencillamente, no le otorguen a la cultura el valor que se merece.

Y lo peor de todo es que una parte tristemente numerosa de lector@s a quienes va dirigido mi trabajo es precisamente quien no está haciendo lo correcto para ayudarme a continuar haciéndolo. Porque, al parecer, les gusta, pero no parecen dispuest@s a pagar por él.

Cuando hace más de un año redacté la dedicatoria de mi más reciente novela publicada, Tras la coraza, ya era (lamentablemente) consciente de que este momento iba a llegar, y por eso cada palabra de esos agradecimientos está escrita con toda la intención del mundo (y cariño, en la primera parte de la misma):




Por mi parte, la ilusión se empieza a agotar. Pero la decisión que hoy tomo no es en absoluto precipitada, ni fruto de un «rebote». Como veréis, ha sido muy, muy meditada, durante mucho, mucho tiempo.
Y si eres alguien que alguna vez ha leído alguna, o varias, de mis historias y te han gustado, y después has buscado más y tanto unas como otras las has conseguido sin pagar por ellas, aun pudiendo permitírtelo, quiero que sepas que esta es la consecuencia directa de tus actos.

Nunca imaginé, cuando empecé en esto, que tendría que luchar en tantos frentes ajenos al hecho intrínseco de escribir. Algunos, previsibles (hacerme un hueco en un panorama a día de hoy tan saturado), pero otros tan indeseados como dolorosos (lidiar contra quienes me roban impunemente o no son conscientes del daño que hacen). 
Llegué a este mundo de la escritura con ilusión y ganas de hacerlo bien, y siempre, siempre, me he sentido responsable ante mis lector@s, ante quienes invierten sus expectativas, su tiempo y su dinero en mi trabajo. He tratado de hacerlo lo mejor posible, de aprender cada día, de sacar el mejor producto (y un libro lo es. Un producto emocional, pero un producto al fin y al cabo). Si no lo conseguí, al menos sabed que me esforcé al máximo, y que en todas y cada una de las ocasiones que recibisteis mis historias con confianza y entusiasmo he sentido tanto la alegría y la satisfacción como el peso de la responsabilidad y el miedo a defraudar vuestras expectativas. 
Pero en esos frentes que menciono, el más triste de ellos, el más agotador, devastador, ha sido la lucha interna, contra mí misma: contra el desánimo, la desazón, la rabia y la impotencia.
Contra la desilusión, el desencanto.

Pero no pienso consentir que mates lo que llevo dentro. Será para ti, tal vez, algo intrascendente, una mota de polvo, una gota en el océano, pero es de lo que estoy hecha.
Tomo esta decisión, sí, para tratar de hacer comprender las consecuencias de la piratería, pero también para intentar preservar todo eso dentro de mí.
Porque era esta decisión, o dejarlo del todo.

Como te he dicho, probablemente no sepas ni quién soy yo ni quién mi personaje Cate Maynes, y tan perfectamente como hasta ahora has vivido sin ninguna de las dos, lo seguirás haciendo.
En resumen, te importará un bledo que Cate esté o deje de estar.
Solo te diré que, para mí, es una de las partes más valiosas de mi trabajo; la que más esfuerzo me supone, sí, pero también la que mayor ilusión. Simplemente, amo ese personaje y había imaginado todo un futuro para ella. Iba a ser esa parte de mí hecha palabras que me iba a acompañar durante (pensaba yo) mucho tiempo.
Renunciar a ella es como arrancarme un pedazo de lo que soy, pero precisamente por el valor que le otorgo a mi trabajo es por lo que prefiero dejarlo en un cajón antes que verlo minusvalorado.
Y hoy soy yo, una doña nadie, la que renuncia a publicar parte de su trabajo, sí, pero mañana puede ser tu escritor/a favorit@ quien tome esa decisión, del mismo modo que está ocurriendo ya que libros en otros idiomas están dejando de ser traducidos y publicados en castellano porque sus editoriales no quieren publicar en España.
Porque somos un país que pisotea la cultura, la ningunea, y con ello, a sus creador@s.
Y quizás pienses eso tan manido de Bah, por uno… Ni se notará. Pero es que no eres solo tú, y lo sabes. Eres tú, y él, y ella, y aquellos, y aquellas, y vosotras, y vosotros…

No voy a insistir más. Si es tu deseo, esto te habrá llegado, pero, si no, nada de lo que pueda decirte te hará cambiar de opinión. Seguirás sin hacer caso de personas como yo, o de campañas como las de Crea Cultura, sin ser consciente de que, sí, está en tu mano. 

«…Para seguir disfrutando con sus historias.»

Solo quiero despedirme volviendo a daros las gracias, y pediros perdón, a tod@s l@s que me habéis apoyado este tiempo. Os voy a pedir, por favor, que sigáis haciéndolo. Voy a seguir escribiendo y publicando, porque sigue siendo lo único que tengo, a día de hoy, para ganarme la vida, y porque siento que todavía llevo dentro muchas historias que contar. En ese intento exploraré nuevos caminos, nuevas vías, y solo espero que comprendáis mis razones y me acompañéis también en ellos.
Y si algún día toda esta terrible lacra desaparece, Cate volverá
Os lo prometo.

Gracias por estar al otro lado de las páginas. Gracias por hacer lo correcto.

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Por cierto, tienes mi permiso para apropiarte de este texto y difundirlo, compartirlo, colgarlo, replicarlo, descargarlo, plagiarlo, modificarlo, adaptarlo o lo que quieras hacer con él, tanto a modo individual como colectivo.
     Para eso sí tienes mi permiso.

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Esta no es la primera vez que hablo en este blog del problema de la piratería y sus consecuencias. Si quieres saber qué más he dicho, te invito a que te pases por estos links:






O que escuches esta entrevista en la radio del pasado 2 de junio:




(link a entrevista completa, aquí


32 comentarios:

  1. Perdonada estás ESCRITORA, soy de las que ha comprado todos tus libros. Un placer haber conocido a Cate pero aún más haber compartido contigo pequeñas charlas virtuales. Te deseo mucha suerte en tus nuevos proyectos. ¿Como que no eres nadie? Eso sí que no !!!!! Una sin alcohol queda pendiente. Saludos

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  2. Como comprador de los libros de Cate la voy a echar de menos. Por suerte, Sexo, alcohol, paracetamol y una imbécil lo tengo en el Kindle (comprado en Amazon) aún sin leer. Allí se va a quedar un tiempo hasta que encuentre el momento para disfrutar otra vez de Cate. Muchos ánimos.

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  3. Hoy amanecí con esta noticia, triste y desalentadora.Me he pasado el día asimilándola. Creo que para todos aquellos que amamos leer es un golpe. Si bien por lo hablado con Clara se veía venir algo así uno siempre tiene la esperanza de que al final no ocurra, pero es comprensible su decisión. No queda más que respetar su determinación, agradecer que haya compartido a su imbécil con nosotros y lamentar su ausencia. Decirle que seguiré acompañando sus historias, desearle el mayor éxito en todo lo que emprenda y que con seguridad cuenta con el apoyo y la comprensión de todos los que desde este lado la seguimos. Fuerza y ánimo.

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  4. Es una pena que los lectores no se den cuenta del daño causado con la pirateria. Que como consumidores no vean que lo único que se consigue es perder joyas por el camino. Que los más perjudicados somos los lectores.
    Espero que el apoyo de tus lector@s te de el suficiente ánimo para seguir escribiendo. Yo, sin duda seguiré layendo

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Leí anoche tu largo comunicado con mucha atención y, aunque ya venías avisándonos desde hace tiempo de que esto podría ocurrir (y sabíamos que no era un farol), la sorpresa ha sido mayúscula. Siento profundamente que hayas tenido que llegar a este punto. Esta decisión te ha tenido que dejar agotada y medio vacía, cuesta mucho, muchísimo, llegar a ella. Y, a pesar de todo, tu generosidad sigue intacta. Veo que seguirás deleitándonos con tu don, porque, aunque dejes de publicar una parte importante de tu obra, nos permitirás seguir leyéndote, seguir disfrutándote. ERES GRANDE. Cuentas con todo mi apoyo y comprensión. Y sabes que te comprendo más que nadie porque antes de conocerte yo era una de esas personas que se descargaba libros gratis sin consentimiento. No llegué a descargar muchos (esto no me excusa), no se me ocurrió pensar en el perjuicio que estaba causando (hay que ser tonta para no darse cuenta), pero... un buen día leí el primero de los alegatos que has ido haciendo contra la piratería (porque sí, solo nos falta la pata de palo, el garfio y el parche en el ojo) y me di cuenta de lo injusta y lo ladrona que había sido. Ya te pedí disculpas por ello y lo vuelvo a hacer aquí, en público: SIENTO MUCHO HABER CONTRIBUIDO A ESTA TOMA DE DECISIÓN TAN AMARGA. He seguido leyendo tus libros. Los he ido comprando con mucho gusto, porque sí, la cultura debe ser accesible y yo añado que incluso gratuita (o casi gratis) para todo aquel que no pueda costeársela, y ese es el problema de nuestra (in)cultura española, que no somos capaces de apreciar dónde está el límite y para nosotros la única "cultura" que existe es la del "todo gratis, sírvase usted mismo"... y así nos va. No sé si algún día llegaremos a cambiar este penoso aspecto que tanto nos caracteriza. Tú has luchado con uñas y dientes contra ello y, te aseguro, que aunque te hayas rendido en la batalla, algo has logrado.

    Ánimo, Clara, te mando un fuerte abrazo marvecero.

    Marta Palacios (Chin)

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  7. Dña Clara, "malos tiempos para la lírica", bien lo sabe usted por la decisión que ha tenido que tomar, que con tristeza la acojo... y "acojona" saber que por nuestra idiosincrasia malversadora se vea usted en estas diatribas. Lo siento muchísimo, yo soy y seré fan de póster de la Immmbécil y nunca perderé la esperanza de que vuelva. Mucho ánimo. Un abrazo.

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  8. Hoy he descubierto tus libros y he leído tu adios. Después de leer un fragmento en mi kindle he decidido leerlo todo. Una opcion era que una amiga me lo descargara ilegalmente. Pero nooooo. Después de leer tu adios lo he comprado. Tienes toda toda la razón,hay un trabajo, un esfuerzo y una ilusión que se tiene que pagar. Gracias por abrirme los ojos. Perdón.

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  9. Querida Clara:

    Como lectora y fan de Cate, siento muchísimo esta decisión. Te sigo desde hace un tiempo y creo que la serie de Cate es de lo mejor que has hecho nunca.

    Aunque empatizo (y no sabes cuánto) con tu amargura, no estoy de acuerdo con tu análisis (que ya conocía) que culpa de todo a la piratería. Equiparar un libro descargado ilegalmente a un libro robado o, simplemente, un libro no vendido tiene un error de base: es probable que el pirata que se ha descargado ese archivo no comprase igualmente tu libro. Por eso mismo es muy difícil calcular cuántos libros se dejan de vender por la piratería y cuánto, simplemente, es atribuible a que la gente NO lee o solo lee los cuatro bestsellers de la temporada.

    A mí lo que me preocupa, mucho más que la piratería, es la enorme escasez de lectores (que ya habrás constatado) y la homogeneidad del gusto. Porque tenemos cuatro autores que venden mucho y una enorme cantidad que, como tú, como yo, como tantísimos otros, tienen una difusión limitada y es imposible que se ganen la vida escribiendo. Pero eso ha sido así desde que yo recuerdo y, por desgracia, no me sorprende la experiencia que cuentas. ¡De hecho, conozco autores que tienen varios libros publicados y ganan incluso menos al año!

    Igual que tú con la piratería, hay quien culpa a las editoriales, que no promocionan a los nuevos talentos; a los autoeditados, porque ahora todo el mundo quiere escribir y nadie lee ni compra, etc. Yo creo que la culpa es de un gran conglomerado de factores, pero casi todo nos lleva a lo mismo: EN CASTELLANO SE LEE MUY POCO Y SOLO LO DE SIEMPRE. Y es descorazonador, la verdad, pero es el entorno en el que nos movemos y hay que aprender a ir con esa idea.

    No pretendo molestarte. Entiendo tu rabia y comprendo que seguramente Cate ha sido la más pirateada de tus historias y de las formas más groseras. Y si esta entrada ayuda a que más gente se conciencie de que hay un trabajo detrás de los libros que merece ser remunerado, bienvenida sea. Por mi parte, esperaré que tal vez algún día decidas volver a continuar la historia de Cate, al margen de que siempre haya algún desaprensivo que la cuelgue gratis en un foro de "lectores". Los lectores de verdad estamos aquí.

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    1. Hola, Diana:
      No me molestas, en absoluto. El diálogo siempre es el mejor de los caminos (...hasta que te empujan a tomar otros, claro).
      En cuanto a tu análisis… difiero. Pero lo hago después de haber pensado exactamente lo mismo que tú durante mucho tiempo (“en este país no se lee...solo leen a los de siempre, los más publicitados… equiparar un libro descargado ilegalmente a un libro robado o no vendido es un error, es probable que el pirata que se ha descargado ese archivo no comprase igualmente tu libro…”).
      Difiero, porque al final caes en la cuenta de que sí se lee y se sabe por la simple razón de que, si no fuera así, no proliferarían, como setas, los grupos y las webs de libros pirateados. No se tomarían tantas molestias en conseguir el libro, romperle la protección (en caso de tenerla. Los míos autopublicados, por ejemplo, no la llevan porque así lo quise yo, en mi deseo de facilitar en la medida de lo posible su lectura… que no su robo), preparar el archivo multiformato y colgarlo. ¿Tú lo harías, por algo en lo que no tuvieras interés? (mención aparte son los grupos organizados que se dedican a ello de forma sistemática y con el único objetivo de ganar dinero a costa de otros).
      ¡Claro que se lee, lo que no se quiere es pagar por ello!
      Mira, es muy sencillo: yo no me tomo la molestia de recoger algo del suelo, por ejemplo, si no es que no tengo interés en él. O si no tengo sitio en mi casa para ello. Es así. Así que quien piratea es porque quiere leer. Tal vez sin mucho criterio, cierto, por aquello de acaparar todo lo posible (ya que es gratis) y si tiene 1.00 libros en el ebook como si tiene 2.000.
      Pero que se lee, vamos, ya te digo yo a ti que sí, y precisamente el hecho mismo de la existencia y persistencia de la piratería me da base para creer eso. Porque si no fuese un producto “demandado”, el mercado regularía por sí mismo, es una ley básica: deja morir lo que no tiene éxito.
      Y la piratería, por desgracia, lo tiene. Y ahí están las cifras para demostrarlo.

      Y en nuestro caso en concreto, la etiquetada como “literatura lésbica”, te digo también que se lee y se demanda (gratis, eso sí). No te haces una idea de los grupos privados que pululan por ahí, centrados única y exclusivamente en nuestros libros. Decenas. Con centenares de miembros. Eso implica una realidad dolorosa: miles de usuarias de nuestro público objetivo, lo que yo llamo el “núcleo duro”, leen nuestro producto específico.
      Pero lo que no quieren es pagar por él.
      Y eso, de nuevo, sí que no. No y no. Por eso he tomado la decisión. Saber que sí leen, que están ahí pero no valoran lo que haces… en fin.
      Yo no digo de enriquecerme con esto, pero sí pido lo que es mío. Sin son diez como sin son cien. Pero es mío.

      Y sí, sé también que hay muchos factores, claro que lo sé, pero sean estos, los otros, aquellos o los de más allá, todo deriva en una misma cosa: se minusvalora nuestro trabajo, hasta el punto de que robarnos su fruto se ha convertido en una práctica bien vista socialmente.
      Vuelvo a decir que no sé si conseguiré algo, pero desde luego que voy a intentarlo.

      Gracias por pasarte por aquí, y gracias también por tenerle esa consideración a Cate.

      Un beso.

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  10. Muchas gracias por acercaros por aquí y tomaros la molestia de comentar. Muchísimas más por el apoyo y la comprensión. Si esta decisión ha sido más difícil todavía, ha sido por pensar en vosotrxs, lxs que hacéis lo correcto, por "los lectores de verdad", y de qué modo os iba a fallar.
    Creedme cuando os digo que lo he pensado mucho, muchísimo, antes de tomarla, y que solo lo he hecho cuando he agotado otras vías. Tratar de concienciar mediante el diálogo fue una de ellas... solo para comprobar que, en su mayoría, mis intentos cayeron en saco roto.
    Y eso me estaba desgastando por dentro, me estaba quitando algo que yo considero muy valioso (no porque lo sea en sí, sino porque, como he dicho, es mi trocito de mundo y creo que tengo derecho a defenderlo), y eso sí que no. Eso sí que no. Antes que perderlo (en realidad, que me lo quiten), antes de que esa pregunta que me asaltaba cada vez que me ponía a trabajar con el Cate (“¿Para qué?”), ese cáncer, se extendiera y empezara a devorar a todo lo demás, preferí tomar la decisión de amputar.
    Y creedme que, por mucho que seas tú la que tome la decisión de cortar, duele. Duele muchísimo.

    ¿Servirá de algo? Sinceramente, no lo sé. Por mucho que vuestra amabilidad diga otra cosa, lo cierto es que esto así: no soy más que una mota de polvo. Como dice Husky, tendríamos que ser muchxs más, de todos los sectores, incluidos (y sobre todo) lxs lectorxs, para que la mota se convirtiera en polvareda. Yo, por mi parte, lo estoy intentando, pero sigo teniendo un alcance limitado. Llego hasta donde llego. Por eso dije lo de que, si podéis, lo difundáis donde creáis oportuno. Es un modo de empezar a levantar esa polvareda.
    Y que nadie me pida perdón ni disculpas, por favor, por haber hecho esto o lo otro en el pasado. Como también he dicho, yo también he pirateado. Y creo que lo único que importa es, finalmente, hacer lo correcto. Y ya está.
    Estáis aquí, y para mí eso ya lo dice todo.

    Mil, mil gracias, como siempre.

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  11. una verdadera lastima solo puedo decir que existen personas que no consideran que las obras literarias tienen poco valor ya que son historias que quedan grabadas para siempre y jamas se borran adios y espero que nunca abandones la escritura

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    1. Gracias por esa consideración. Si todo el mundo pensara como tú, o como todxs lxs que os habéis pasado por aquí o me ha escrito en privado, este problema se solucionaría pronto.

      ¿Levantamos esa polvareda?

      Yo, por mi parte, seguiré intentándolo. Luchar por que se respete mi trabajo (y el de tantxs escritorxs) y por seguir escribiendo.

      Mil gracias.

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  12. Yo sigo diciendo lo mismo Clara,creo que para tomar medidas debemos intercambiar opiniones y sacar algo concreto,es necesario involucrar a más sectores,no sólo lectores y escritores.Es un problema muy complejo en el cual sería necesario involucrar a editores,dueños de librerías,asociaciones...Sería necesario intentar organizar algún tipo de reunión,congreso o algo parecido,cuando alguien decida hacerlo,que cuente conmigo.Será un placer intercambiar opiniones.

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    1. Cierto, es una cuestión de mucha gente, muchos sectores, pero acceder a ellos ya me es más difícil, porque vuelvo a decir que no soy nadie de peso en el sector. Lo estoy intentando, por supuesto, llegar cuanto más lejos mejor, pero sería de mucha ayuda,por ejemplo, que se compartiese el post (o cualquier otro) en blogs literarios o donde más conveniente os pareciese: en vuestras Redes Sociales, entre amigxs, conocidxs, etc.

      Motas de polvo levantando polvareda...

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  13. clara he leido tu audio y quiero decirte que yo compro tus libros y no creo en las etiquetas sino en los sentimientos puedo estar leyendo a danielle steel, diana palmer y tambien leerte a ti porque me gusta leer historias de amor y para el amor para mi no exiten etiquetas ni nadie, Ni siquiera una sociedad determina a quien debemos amar lo digo por si piensas que solamente tienes un publico de lectorees determinados adios y espero que no abandones tus libros porque seria muy triste

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    1. Hola:
      Gracias por esa consideración.Y no, mi decisión no es exactamente por esa razón: sé que la piratería es un mal que, desgraciadamente, afecta a todo el mundo. Si bien sí es cierto que,en cierto modo, tengo una espina clavada, y es que yo, se esté más de acuerdo o no con esa apreciación, gran parte de mi trabajo lo dirijo a un público específico (lo que no quita, efectivamente, como dices, que llegue a mucha más gente) y no puedo evitar tener cierto sentimiento de "traición", ¿sabes? Pues mi pensamiento es: "Trabajo para vosotras, os ofrezco el fruto de mi esfuerzo, de mi tiempo... ¿y qué hacéis? No apoyarlo".

      Porque los halagos están muy bien, sí, pero no pagan facturas. Así de claro. Y hoy por hoy, una parte fundamental de ese apoyo consiste en pagar por ese trabajo. Así de simple. ¿Quieren más? Pues eso tiene un precio. Y no creo estar pidiendo ninguna barbaridad...

      Muchas gracias por estar ahí, de verdad, lo aprecio muchísimo. Que sepas que seguiré luchando por no abandonar.

      Un beso.


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  14. Me gusta tu trabajo, lo tengo del Amazon, afortunadamente porque es difícil obtenerlos en librerías, salvo uno que otro. Seguiré comprando. Sobre todo a tí, lo aseguro.
    Suerte!!, porque quizá de ella dependa todo

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    1. Muchas gracias. Me siento muy afortunada de contar con lectorxs como tú al otro lado de las páginas. :O) Espero no defraudar nunca tus expectativas. Ten por seguro que trabajaré para que eso sea así.

      Y gracias por tu apoyo. Sí, la suerte es una parte, pero también creo que a la suerte hay que ir a buscarla, a reclamarla.

      Un beso.

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  15. Hola Clara. Muchos ánimos con tu cruzada, que es respetable, aunque eso haga que nos sintamos un poco huérfanos sin Cate. Respeto tu decisión, ya lo hablamos. Quizá hagan falta gestos, pequeños y después menos pequeños, para que algunas cosas cambien. Esperaremos quienes te seguimos. Confiamos en que el tiempo, que va colocando las cosas, haga que algunas cosas se consigan. Yo confío en ello pk también soy creadora. Tómate tu tiempo y no dejes de escribir. Mi gatita se esta acostumbrando a que le lea en voz alta, asi que espero tus palabras, que le gustan, jajajaj.
    Muchos muchos ánimos chica valiente.
    Esperaremos a ver la ola que llegará a la orilla. Quizá venga preñada de buenos cambios. Besos siempre optimistas, y expectantes.

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    1. Hola:
      Muchas gracias por esos ánimos (dáselas también a tu gata, que espero no siga llenándote la piel de tatuajes...).
      Tenía que tomar esta decisión sí o sí, y solo espero que sirva de algo. Como tú dices, gestos pequeños que... ¿mueven grandes cosas? No lo sé; te confieso que hoy por hoy no sé qué esperar.
      Tú me dijiste que costaba lo mismo confiar en la gente que no hacerlo y yo te repliqué que cinco años de experiencia avalaban lo segundo. Ahora bien, hay un nuevo movimiento en el tablero, ¿reaccionarán?
      Sin embargo, qué triste haber tenido que llegar a ello; qué descorazonador haber tenido que pegar un puñetazo en la mesa para que...¿se mueva algo?
      No lo sé; ya te digo que, a día de hoy, no lo veo nada claro. No mi decisión, que mantengo y mantendré hasta que no vea cambiar las cosas, sino el hecho que de verdad sirva para algo. Pero eso ya no está en mis manos...

      Muchas gracias por esos ánimos; los necesito. Hay quien pueda pensar que si yo he tomado una decisión que me hace infeliz (porque desde luego feliz no me ha hecho) solo tengo que deshacerla y todo arreglado. Pero no es así, no se trata de eso. Como creadora que también eres sé que comprenderás qué se siente por algo que creas, que nace de ti.
      Ahora coge todo eso y pisotéalo.
      Eso sí llena de infelicidad.

      Besos también para ti, igual de expectantes... aunque menos optimistas.

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  16. A ver, ante todo que quede claro que entiendo tus motivos y te felicito por este acto de 'valentía'.
    1- Pero puestos a pensar, qué preferirías? Que alguien se descargue ilegalmente tus libros (pudiendo ser fan tuyo o gustándole tus historias) o que ese alguien no sepa quién eres, ni como escribes, ni lea estas historias?
    2- Sigo pensando (y preguntando), si tú escribes un libro y lo compran y leen (por poner un número) 1000 personas, te quedarías satisfecha? Y si esas 1000 personas lo compran, pero 1500 se lo descargan? No seguimos estando en lo mismo? Lo que tú recoges es lo mismo... Hay unas que se lo descargan, y entiendo que dé rabia, pero es como si tuvieras que quedarte sólo con esas 1000 que habría de una manera y de otra (tanto legal como ilegal).
    No sé si me he explicado bien...lo que a mí me da rabia es que paguen justos por pecadores, y que a un artista le acabe pesando más la parte mala que la buena.Otra vez. Adiós Cate...con lo que me gustaba su novia rubia del bar...

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    1. Hola, Laura:
      Gracias por tu comprensión, y quiero que sepas que si he tardado tanto en tomar esta decisión (que ya estuve a punto de anunciar en 2014) ha sido precisamente por lectoras como tú, por quienes hacéis lo correcto: por lxs justxs. Me he disculpado ya y vuelvo a hacerlo: lo siento, es injusto, lo sé... pero te aseguro que más injusto es que te roben el legítimo fruto de tu trabajo.

      Porque ahora quiero que me comprendas tú. Ese ejemplo que me pones, ¿sabes a qué equivale? A esto:

      Un empresario convoca en su despacho a sus trabajadores y les dice: "Mirad, esto es lo que hay. Ahora cobráis 1.000 € al mes, pero como no os valoro, ni como personas ni como fuerza de trabajo, esto es lo que va a pasar: os voy a rebajar el sueldo a 500 € al mes, simplemente porque puedo, porque la ley no persigue con contundencia estos actos y voy a quedar impune; porque, además, todo el mundo lo hace y no voy a ser menos listo que los otrxs. Y ahora, vosotrxs decidís: o apeláis a vuestra dignidad, os valoráis como personas y valoráis vuestro trabajo y lucháis por ello, u os la coméis con patatas, agacháis la cabeza y acatáis. Porque la primera opción es quedaros en la calle y buscaros la vida, y la segunda seguir trabajando aquí por unas migajas.”

      Y ahora, Laura, dime tú qué harías. Porque yo elijo los 2.500, Laura, la suma de 1.000 más 1.500, y no porque sea una codiciosa egoísta, sino porque, simplemente, es lo justo. Ni más ni menos. Lo justo, Laura. Mi trabajo, mi esfuerzo, mi capacidad. El fruto de todo eso.

      Vuelvo a repetir que entiendo tu disgusto, pero, sinceramente, creo que te equivocas en sobre quién lo diriges. No soy yo la que os ha dejado sin Cate, Laura, no soy yo. Si te apetece, léete este post, donde ya hablo de ello: http://bit.ly/28RLEQq

      Gracias por pasarte por aquí y compartir tu opinión. Creo que solo mediante el diálogo y la expresión de las distintas posturas en cuanto al tema se podrá llegar a la concienciación.

      P.d.: a mí también me encanta la rubia del bar, y tanto para ella como para Cate y el resto de personajes tenía pensado todo un futuro…

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  17. Aunque no tengamos el gusto de conocernos (no he leído tu obra, aún???) me he permitido compartir en Facebook tus palabras. Quizás mis conocidos no sepan quien eres... No importa... no hablamos de temática, sino de respeto al trabajo... Y de esto sí entienden.

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    1. Hola, Marissa:

      Muchas gracias. Te agradezco infinitamente la difusión y el apoyo, sobre todo viniendo de alguien para quien soy una "desconocida" (si bien supongo que una cuestión así fácilmente podría estar a tan solo unas páginas de cambiar de estado...) ;O)

      Cuando pienso en ello, en la tan (lamentablemente) masiva aceptación de obtener los libros sin pagar por ellos, no sé muy bien qué porcentaje atribuir a la "picaresca" (por llamarlo suavemente), a la ignorancia (no comprender que los libros "salen" de algún sitio, no nacen por generación espontánea; que hay todo un trabajo y una cadena de trabajadores detrás de él) o por pura falta de empatía. Quizás, a una mezcla proporcional de los tres, variando ese porcentaje en función de las ¿necesidades?, trayectoria vital, ética y conocimiento de cada cual.

      Sea como sea, a mí me supone un 100 por cien de dolor, indignación, impotencia y desmotivación. Y la proporción de cada una de esas emociones depende del día: si tiro más hacia el cabreo, hacia la resignación... o hacia la rendición.

      Por ello, te estoy más que agradecida por esa difusión. Primero, por hacerla sin conocerme personalmente y, segundo, por priorizar el respeto al trabajo ajeno en tu motivación.

      Un abrazo, Marissa. Y gracias.

      Clara

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  18. Puedo hacer una pregunta?
    No he leído los comentarios, me disculpo por eso.
    Quiero saber por qué esta serie, y no cualquier otro libro futuro?

    y, bueno, tengo algunos de sus libros en papel y solo el primer caso electrónico.No hago esta pregunta desde la nada; conozco su obra, la respeto y admiro, y con ese mismo respeto le digo que quizá el primer caso y los hilos del destino son los libros que considero mejor escritos, sin demeritar los otros, no piense eso, pero si los mejores. Así que me surge esa pregunta nada más.
    Además, está en todo su derecho de compartir su obra o no, máxime si se apropian de ella sin derecho alguno. No deja de ser una lástima, claro.
    Deseándole tranquilidad más que nada, me despido,

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    1. Hola:

      Claro que puedes preguntar todo lo que quieras. Y no eres la primera que me plantea esa misma cuestión. ¿Por qué Cate y no futuras novelas?
      Primero, porque es la historia que más trabajo me plantea y supone. Si ya escribir un solo libro es una inversión de tiempo y esfuerzo que conlleva una media de 2 años para cada uno, imagínate toda una serie. En mi planteamiento, tenía previsto que esta constara de alrededor de una media docena de libros (libro arriba, libro abajo), y te explico que cuando escribes una saga, tienes que tenerla TODA en tu cabeza, en el sentido de que ya tienes que saber qué pasará, por ejemplo, con todos los personajes. Así, partiendo de ello, los puedes "conducir" hasta el destino previsto.

      Bien, pues en cada libro yo debo tener presente todo eso, con respecto a todos los personajes (que son unos cuantos, ya lo sabrás), amén de las diferentes tramas de cada entrega. Debo ir armando, por lo tanto, el puzzle en cada uno de esos libros, componiéndolo de tal modo que al final quede un cuadro lo más completo posible. ¿Sabes el inmenso, ingente trabajo que eso supone? ¿El trabajo de documentación, para ser lo más veraz posible en las tramas? ¿El tratar de tenerlo todo lo más 'atado' posible para que no se me escape ninguna incongruencia? ¿Las horas y horas y horas invertidas? ¿Los días,semanas, meses y años? Según al ritmo que iba por entrega, yo había calculado entre 2 y 3 años para publicar cada una. Multiplica eso por todos los libros previstos y nos da un resultado de un trabajo que se prolongaría durante unos... ¡¡12 años o 18 años!!

      Y ahora, dime: ¿de verdad crees que alguien puede estar motivado para enfrentar toda esa tarea... si no va a obtener su legítima recompensa? ¿Con qué ánimos piensas que puedo sentarme delante del ordenador si ya lo único que atraviesa mi cabeza es la pregunta de "¿Para qué?". ¿Para qué invertir todos esos años de mi vida si me los van a robar?

      Esa, la primera razón. Y la segunda,obviamente, es porque, sí, es mi trabajo más preciado, con el que me siento más conectada, el que más valoro. Y por lo que lo valoro, me niego, como he dicho, a verlo menospreciado.

      La opción era dejarlo del todo o luchar por continuar. He optado por la segunda, hasta donde pueda llegar. Y dependiendo de cómo evolucione, entonces revertiré mi decisión... o la ampliaré. Y entonces, sí, también afectará a mis futuras novelas, que dejaré también de publicar.

      Si eso sucede, me iré por la puerta de atrás, sin decir nada. Simplemente, desapareceré. Esta será la única vez que lo haga mediante el "puñetazo en la mesa", con este post, en un intento de hacer comprender el daño que se hace con la piratería.
      El siguiente paso será el silencio.

      Muchas gracias por leerme, por confiar en mis historias, por el apoyo. Si quieres, te pediría también el favor, a ti y a todas las personas que se acerquen a este blog, de que me ayudes a difundir esta "lucha", para que llegue al mayor número posible de personas. Después de 5 años luchando sola, denunciando páginas solo para ver que por cada una que se cierra aparecen tres más, sé que solo mediante el diálogo, la concienciación y la educación se logrará algo.

      Pero no puedo (no podemos) hacerlo sola.

      Un saludo también para ti.

      Clara.

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    2. Clara, Lo siento.....
      Si, trataremos de hacer la labor.

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    3. Gracias. Realmente es lo que ahora necesito (necesitamos): que la concienciación se extienda, que llegue a todas partes y al mayor número posible de personas.

      Gracias por seguir estando ahí.

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  20. Son malos tiempo para los soñadores, Clara.
    Estuve en Madrid de viaje la semana pasada y buscando por una conocida librería encontré el primer libro de Cate. Inmediatamente lo compré junto a otros títulos y este me duró lo que el viaje de Ave de vuelta a mi ciudad.
    Lo devoré como aquel al que le devuelven algo que llevaba anhelando después de tanto tiempo, leerte ha supuesto un verdadero descubrimiento Clara. Después de ser una apasionada de la novela negra, policíaca..., de intentar identificarme con personajes, carácter arriba, carácter abajo, cuyas tramas trascurrían dejando algo de sus vidas en la mía, llega Cate y pone mi mundo literario patas arribas, descubriendo por fin un personaje hecho a mi medida.
    Tras buscar en mi ciudad qué había de la autora de esta maravilla llego hasta tu blog, descubriendo que el universo Cate Maynes todavía tiene mucho que regalarme, todavía me queda camino que recorrer a través de sus ojos que en más ocasiones de las que me gustaría tal vez siento como míos. Tras mi alegría inicial leo esta entrada y siento que nos roban Clara. Porque te roban a ti, pero también me roban a mí. Nos han robado a Cate Maynes, han robado tu trabajo, tu ilusión la vez que roban la mía de poder seguir continuando con esta maravillosa serie de libros.
    Entiendo tus palabras, lamentablemente en mi trabajo también existen esos plagios y robos que comentas, esa frustración, esas ganas de querer dejarlo todo porque en un mundo donde casi nuncas se valora lo bueno, es bastante complicado además que haya una parte que lo valore solo para su provecho.
    Sé que volverás, o eso espero, con más ganas, tal vez pronto, tal vez dentro de mucho, pero la capacidad de crear algo especial dentro de un mundo donde la normalidad es lo que vende nunca debería ser destruida. Menos por quien no lo valore Clara. Que no te quiten las ganas, que no te quiten la ilusión, sigue creando, sigue haciendo magia aunque haya gente que nunca llegue a entender lo que eso supone. Todo es una constante lucha donde el que se rinde es el único que ha perdido. Cate Maynes seguro que te mira desafiante desde ese rincón, esperándote para cuando tú quieras.
    Mucho ánimo Clara, a pesar de que como te he dicho es duro leer esto para una lectora antes de todo está la persona que la autora. Y puedes tener por seguro que todos los que amamos tus letras seguiremos ahí, apoyándote, escribiendo letras como estas y esperando con ansías e ilusión el poder acercarnos a una librería a comprar lo nuevo de Clara Asunción García. Ya sea Cate Maynes o no.
    Un saludo y gracias.

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    1. Hola, Pilar:
      Muchas gracias por lo que dices. Te aseguro que por lectoras como tú y todxs lxs que han comentado de forma positiva mi decisión sobre el futuro de Cate, tanto aquí como en otras Redes, yo continuaría, seguiría adelante. Y así lo he hecho durante años, pese a todo. Es muy, muy cierto lo que dices de que el que se rinde es el único que pierde, pero de seguir aceptando la situación (robos, plagios...) creo que la pérdida habría sido peor: la desazón, la rabia y la impotencia habrían acabado por minar por completo mis ganas de escribir. Ha sido una decisión difícil, sí, pero la alternativa (la retirada total) creo que era peor.

      Te agradezco muchísimo tu apoyo y tu aliento, pero de verdad que ya no lo podía seguir tolerando, por dignidad y por autorrespeto. Valoro lo que hago y con esto solo intento que los demás lo valoren del mismo modo. No creo pedir nada irracional. Se ha llegado a un punto en el que se ha menospreciado tanto la producción literaria que ya no solo se creen con derecho a robar con impunidad, sino que encima tú eres algo así como un fascista si se lo impides, si reclamas lo que es legítimo y justo: ni más ni menos que la defensa de tu trabajo.

      Algo tiene que cambiar y tiene que hacerlo ya.

      Y sí, tengo a Cate en ese rincón, tan desafiante como enfadada, dolida y algo perdida, como todo el que pierde su camino. Solo que ella no lo ha perdido, se lo han quitado. Y no he sido yo, aunque lo parezca.

      Y no, espero no perder la ilusión, porque para mí escribir es vivir. Si he hecho algo así es precisamente para no perderla del todo. Seguiré escribiendo, y esperando que la honradez y la conciencia tomen por fin la palabra.

      Gracias por valorar mi trabajo, por estar ahí. Espero poder seguir contando con tu favor en todo lo que haga en el futuro.

      En cuanto al de Cate... Bueno, no está tanto en mis manos como en las de aquellxs que piratean, plagian, roban y comparten sin conciencia.

      Mil gracias y un beso, Pilar.

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