La Pluma y la Espuma. Blog de la escritora Clara Asunción García

Si hay un mar, un libro o una cerveza cerca, soy feliz. Si estoy acompañada cuando eso sucede, lo soy aún más.

sábado, 7 de mayo de 2016

¡NUEVA NOVELA A LA VISTA!

"TRAS LA CORAZA"
Tras la coraza

   ¿Recordáis la novela de las eteeeernas galeradas? ¿Esa que parecía no tener fin en cuanto a correcciones, revisiones, envío la editorial, reenvío pá la autora y que vuelta a reenviar y revisar y que estoyquesemecaenlosojosquemelasédememoriayacoño?*
   Bien, pues ya está (casi) aquí, a puntito (casi) de desembarcar. Todavía falta un poco, pero desde la editorial me dicen que ya está en máquinas (todo es cuestión, pues, de que no se le caigan los tornillos a la susodicha o se quede sin tinta, ea).
  ¿Y de qué va “Tras la coraza”? Pues de esto: Alejandra Navrat, heredera y dueña de un vasto imperio económico, es una mujer habituada a compartimentar y dosificar sus emociones a su necesidad o interés, en una vida rendida al autocontrol y la desconfianza. Sin embargo, la noche que cruza su destino con el de Julia Romano, médica de Urgencias y cooperante humanitaria, todo empieza a cambiar. A partir de ese instante, la armadura de Alejandra empieza a agrietarse, dejando ver un interior tan exquisitamente oculto como... ¡ALTO!

STOP! 
HALT! 
¡QUIETA PARADA AHÍ!
Aquí, sonido de alarma antiaérea

¿Cómorrrrr? ¿”Heredera y dueña de un vasto imperio económico”? ¿"Habituada a compartimentar y dosificar sus emociones a su necesidad o interés, en una vida rendida al autocontrol y la desconfianza” y blablablá? Ay, virgen del melón, que YA ESTAMOS OTRA VEZ CON LO MISMO: bollera-con-pasta-de-frío-corazón-que-se-tira-a-todo-lo-que-se-menea-sin-comprometerse (joder, lo que me ha costado poner tanto guioncito, carajo).
  Emmm, pues sí, lo es. Lo confieso: “Tras la coraza” es una historia de bollera poderosa versus bollera no tan poderosa (y con reticencias a liarse con semejante espécimen, aunque no es que mi Julia sea una pusilánime, ¿eh?), PERO… como dije en cierta ocasión:

Cosa que dije en cierta ocasión

   Ahora, por favor, se me fijen ustedes en la frase resaltada:

No será por que no lo avisé


   Ese personaje al que hacía alusión en esa entrevista en HULEMS de hace ya dos años era, en efecto, la Alejandra Navrat de "Tras la coraza". Y aquí es donde quiero explicar una cosita: el llamado "factor cajón". ¿Y qué es ese factor cajón, si puede saberse? Pues algo que, en mi caso, tiene su relevancia, porque aquí una suele ser algo prolífica y las historias se le van acumulando en ese famoso cajoncito. ¿Y qué ocurre? Pues que una escribe y escribe y escribe, pero después llega el famoso cuello de botella: que si una la deja reposar y reposar y reposar, que si se pone a otras cosas y otros proyectos, y que si la novela va cogiendo un precioso color telaraña y tal. 
   Hasta que, de repente, ops!, un día, a esa una (que soy yo, vamos) le da por abrir ese cajón y “¡Coño, la novela!” (que es como: “¡Coño, los donuts!”, pero sin el coño, claro). ¿Y qué sucede, entonces? Pues que pueden pasar cosas como que el momento en que esa novela vea la luz tal vez no se corresponda con el momento en que fue escrita. Que la historia, que en su momento formaba parte de un díptico junto a “La perfección del silencio” (en cuanto a espíritu y temática) resulta que sale publicada tres años después que su compañera, con el consiguiente riesgo de producir cierta sensación disruptiva, al estar situada fuera del contexto creativo en el que fue creada.
   ¿Y por qué meto todo este rollo? Pues porque, sí, en efecto, lo es: “Tras la coraza”, bollera poderosa, otra que menos (pero no tanto) y tal y cual, pero también eso: “Tras la coraza”, bollera poderosa, otra que menos (pero no tanto), y que intriga y que romance y que… ¿Y que...? ¿Qué más? 
   Bueno, pues, si me lo permitís, ya para eso, habrá que leerla, ¿no? ;O)

  En resumen: ¿te gustó “La perfección del silencio?” Te gustará “Tras la coraza”. ¿Te gusta cómo escribo? Me encontrarás en esa historia. ¿Unimos ambas cosas? Pues… ¡"Tras la coraza"!

  Ya sabes: Alejandra Navrat, heredera y dueña de un vasto imperio económico, es una mujer habituada a compartimentar y dosificar sus emociones a su necesidad o interés, en una vida rendida al autocontrol y la desconfianza. Sin embargo, la noche que cruza su destino con el de Julia Romano, médica de Urgencias y cooperante humanitaria, todo empieza a cambiar. A partir de ese instante, la armadura de Alejandra empieza a agrietarse, dejando ver un interior tan exquisitamente oculto como vulnerable, una fragilidad producto del violento suceso que cercenó de un modo irreversible su infancia y germen de la mujer en la que se convertiría de adulta. 
   El espectro de ese ayer es el que desea dejar atrás Alejandra; borrar su huella para afrontar un mañana libre de cadenas junto a Julia, la primera mujer que ha sabido descubrir a la persona tras el personaje público y la única por la que la presidenta de Xenelle Corporation estaría dispuesta a rendir su coraza.
   Sin embargo, ese fantasma del pasado no solo está hecho de dolorosos recuerdos y, lamentablemente, no está dispuesto a que la felicidad forme parte de la vida de Alejandra.

   ¿La leéis  y ya me contáis?

   P.d.: oh, y por cierto, será la última de ese ciclo creativo**, así que... ¡espero que la disfrutéis! 
   
*pero ya veréis cómo aún se me habrá pasado algo, ay.
**aunque, bueno,ya se sabe el dicho: "Nunca digas nunca jamás" ;OP

2 comentarios:

  1. ¡Que gran noticia y que pintaza tiene el libro! :)

    Pues sobre los tópicos, pues creo que depende. A veces los tópicos molan. Personalmente creo que lo importante es que la historia sea interesante y que este bien contada. Y eso contigo esta asegurado.

    Pd: Por favor, dime que el nombre de la corporación Xenelle es un guiño a mis queridas Xena y Gabrielle. XD

    Un saludo y mucha suerte con la novela.

    Raquel.

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    1. Muchas gracias. Así da gusto enfrentarse al miedo escénico, al agarrotamiento de estómago esperando veredicto. ¡Solo espero que tu expectativa se confirme! ;O)

      Y sí, premio para la señorita. Es un guiño, como buen xenite que soy, a Xena y Gabrielle. ¡La primera en darse cuenta!

      Mil gracias por tus buenos deseos.

      Un beso,

      Clara

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