La Pluma y la Espuma. Blog de la escritora Clara Asunción García

Si hay un mar, un libro o una cerveza cerca, soy feliz. Si estoy acompañada cuando eso sucede, lo soy aún más.

martes, 30 de junio de 2015

GRACIAS POR HACER LO CORRECTO

POR RESPETAR MI TRABAJO


 Sabéis que desde hace tiempo (y lo que te rondaré, morena, lamentablemente), estoy hablando del tema de la piratería y las descargas ilegales, intentando concienciar de sus consecuencias. Han sido siempre, así, palabras tratando de exponer las razones desde el lado de lxs directamente perjudicadxs, lxs autorxs. Básicamente, que se nos robe la posibilidad de obtener el legítimo fruto de nuestro trabajo. Básicamente, que si tú no trabajarías gratis, yo tampoco. Y que pese a que escribir para mí es tanto como respirar, al final la impotencia, la indignación y el desánimo serían los que ganarían la batalla y pesarían más a la hora de decidir dejar de publicar.  
  Pero hoy no voy a hablar de nada de eso, hoy vengo a dar las gracias. Hoy van a ser palabras de agradecimiento, y hasta emoción. Por esa chica que me escribe desde México para decirme que mis palabras no han caído en saco roto, que ha tomado conciencia y ha cambiado los archivos en PDF de su Kindle por mis libros en papel. O aquella otra que, en un foro de descargas de libros, “pidió” “Los hilos del destino” nada más salir a la venta y que, tras tener conocimiento de mi queja, se arrepintió, hasta el punto de decidir no volver a hacerlo más.
 Sabéis que siempre he comprendido puntuales dificultades y que yo he intercambiado, vendido de segunda mano y prestado libros. Pero que hay una enorme diferencia entre hacerlo con una, dos, o tres personas y subir de forma ilegal un archivo para su descarga multitudinaria. Que sé de la existencia también de grupos privados de intercambio de libros, a los que les diría que sí, que es muy legítimo hacer lo que se quiera con la propiedad privada, pero que en este caso traten de tomar conciencia y comprendan lo que pueda significar esos intercambios para el tipo de literatura en el que están interesadas (son grupos de lectoras lesbianas y de consumo de literatura lésbica). Por ejemplo, que con tan solo que el grupo esté formado por 60 miembros, eso ya supone el 10% de la tirada de un libro. Que hablamos de una literatura no masiva, y que los márgenes de supervivencia están en el límite. Que si tanto les gusta que escribamos para ellas, que tomen conciencia de que el mayor apoyo, aparte de sus palabras de aliento, es el de adquirir legalmente los libros. Porque es así. Nadie vive del aire. Esto es un trabajo como cualquier otro (en fin, con un plus altísimo de precariedad) y, lo que hacemos, un producto a la venta con un precio. Y no hay más.
 Pero hoy solo quiero decir GRACIAS. Por cosas como esta y también por el constante apoyo de quienes siempre han hecho lo correcto. Gracias en mi nombre, y en el de Sara, Maca, Cate, Micaela, Elisa, Nuria y tantos otros nombres de vidas que solo podría ofreceros a través de las páginas si estáis ahí para sostenerlas y darles aliento.
Mil gracias.

P.d.: y sí, esa es mi bluf de letra. Qué le vamos a hacer... 

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