La Pluma y la Espuma. Blog de la escritora Clara Asunción García

Si hay un mar, un libro o una cerveza cerca, soy feliz. Si estoy acompañada cuando eso sucede, lo soy aún más.

jueves, 23 de abril de 2015

GRACIAS POR ESTAR AHÍ

DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO



  Para una escritora, no hay nada más satisfactorio que el feedback con sus lectorxs. Comprobar que sus historias llegan, hacen vibrar, conmocionan, divierten o simplemente distraen. Ese es el fin último de todo creador: hacer sentir y, así, que sus obras pervivan a través de otrxs. Que las acojan, las absorban, le den un nombre propio, las incorporen a sus vidas y, en definitiva, las hagan suyas.  
  No encuentro mejor halago que una lectora o lector me escriba y me diga: “Es como si estuvieses contando mi vida”. “¡Eso me ha pasado a mí!” o “Joder, cómo me he podido reír”. Y, sobre todo: “Quiero más”. Eso quiere decir que tampoco lo estaré haciendo tan mal. Que, el día que decidí sentarme delante de un teclado para dar forma a todas las historias que rondaban por mi cabeza, fue un buen día. Gracias por hacer que esa decisión pasara a la columna de “Acertadas”.
  Hacer sentir a través de cualquiera de las emociones humanas, esa es mi meta. Al parecer, con mayor o menor fortuna, lo he conseguido: mis lectorxs me cuentan que han reído, llorado, se han sentido intrigadxs, emocionados y hasta desnudadxs en alguna de mis historias.
  No puedo estar más que agradecida por ello. Por la cariñosa acogida que se me brindó prácticamente desde el primer momento. Por los ánimos, el apoyo, los halagos (que me sonrojan y me cuestan tanto aceptar), por lxs amigxs que he encontrado a uno y otro lado de las páginas, cercanos y distantes físicamente, tanto entre mis lectorxs como entre compañerxs de profesión. Me siento agradecida por todo ese retorno, tanto como asombrada: ¿cómo puedo tener la inmensísima suerte de estar rodeada de tanto talento, sensibilidad y cariño? Gracias por ello, a unxs y a otrxs.
  Gracias también a las editoriales que apuestan por mí, que creen que las historias encerradas en mi cabeza se merecen una oportunidad, incluso que pueden tenerla en otro idioma. Me siento muy afortunada por ello.
  Y, por encima de todo, gracias por estar ahí. Porque una escritora, un escritor, no es nada sin lectorxs. Es como el árbol que cae en un bosque sin que nadie lo escuche. Es quien lee, quien recibe, quien hace grande una historia, quien le da un nombre. Gracias por hacerlo con las mías.
  Nos vemos al otro lado de las páginas. Felices lecturas.




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