La Pluma y la Espuma. Blog de la escritora Clara Asunción García

Si hay un mar, un libro o una cerveza cerca, soy feliz. Si estoy acompañada cuando eso sucede, lo soy aún más.

martes, 11 de noviembre de 2014

...Y ESTO ES LO ÚLTIMO QUE VOY A DECIR

SOBRE EL TEMA DE LA PIRATERÍA



Si me seguís en las Redes sociales sabréis que el tema de la descarga ilegal/intercambios masivos de libros es algo que me afecta directa y personalmente.
No voy a seguir insistiendo en el tema, porque agota hablarle a una pared. Pero os copio uno de mis intentos de dialogar con usuarias de páginas con links de descargas no autorizadas (ellas lo llaman "intercambio") de libros.
Como he dicho, será lo último que diga al respecto. 
Lo que me sigo preguntando todavía es si hay alguien ahí que escuche. Que comprenda. Que haga algo (o, mejor dicho, que deje de hacerlo).

¿Qué os puedo decir? ¿Qué hago yo ahora? Mirad que a mí también me encanta leer y que es una maravilla que haya gente dispuesta a prestar libros, pero, ¿no os dais cuenta del daño que hacéis con esto? Soy partidaria del intercambio, claro que sí, y cada una puede hacer con su propiedad lo que quiera, pero paraos un poquito a pensar, por favor. Una cosa es intercambiar un libro con un par de amigos y otra muy distinta hacerlo de forma masiva. ¿No os dais cuenta de que si las editoriales no recuperan la inversión que hacen, llegará un momento en el que dejarán de existir? Así de claro. Que esta gente paga al maquetador, al corrector, al diseñador de la portada, al distribuidor..., ¿no lo sabéis? (y, claro, resulta que a mí también me hace ilusión comer todos los días, qué os voy a decir). Que lo que yo hago no es un mero hobbie que encaje entre la clase de yoga y la de ganchillo, que yo a esto le dedico tantas horas al día como cualquier otra persona en su trabajo. Y que los escritores cobramos por porcentaje de cada libro vendido, por si no lo sabíais. Que cuando yo reivindico mi derecho a cobrar por mis libros, lo hago como podría hacerlo cualquiera de vosotras por vuestro trabajo. ¿A que no os gustaría currar como burras y que llegara fin de mes y no os pagaran? Pues aplicad ese ejemplo a un escritor (que, ojo, encima cobramos una vez al año, por si tampoco lo sabíais). Tened un poquito de empatía, por favor.
Comprendo las dificultades en algunos países del acceso a la compra de libros, pero yo creo que si os esforzáis un poquito estoy segura de que encontraréis la solución, una al menos que no nos haga tanto daño a quienes nos dedicamos a esto. Porque, si seguimos así, llegará un día en el que no haya editoriales que os publiquen esos libros que al parecer tanto os gustan, ni escritoras que los escriban, porque de verdad que a mí, personalmente, me afecta todo esto. Ya no solo económicamente, que también, sino a nivel emocional. Porque pienso que no respetáis mi trabajo y, con ello, a mí. No me respetáis. Pienso que os da igual cuánto esfuerzo haya puesto en escribir esos libros, cuántas horas, semanas, meses e incluso años haya dedicado a crearlos. Y al final todo eso acaba afectando a mi creatividad, a mi ilusión, y bien podría llegar el día en el que lo deje. Porque, ¿para qué?
Mirad lo que estáis haciendo: ¡¡pedís “Elisa frente al mar”, cuando es un libro que tiene un precio prácticamente irrisorio!! ¡¡Por favor, que este libro está a 3,08 €/3,89$ en Amazon!! Yo le puse ese precio con toda la conciencia del mundo, porque, precisamente, lo que quería es que llegara a todo el mundo, que fuese accesible, porque pienso que es una historia que debe ser leída.
Y ya no sé qué más deciros. Que está en vuestras manos, precisamente en las vuestras, como lectoras de literatura lésbica, que sigamos adelante o no. Porque si vosotras no nos apoyáis…. entonces, apaga y vámonos.


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