La Pluma y la Espuma. Blog de la escritora Clara Asunción García

Si hay un mar, un libro o una cerveza cerca, soy feliz. Si estoy acompañada cuando eso sucede, lo soy aún más.

lunes, 3 de noviembre de 2014

ESCRIBIR, VIVIR...

"LA ESCRITURA (...) UNA PASIÓN APARENTEMENTE INCOMPATIBLE CON LA VIDA".


Esta es una frase extraída del magnífico artículo "Escribo y trabajo", de Anna Maria Iglesia, en la web Culturamas (http://www.culturamas.es/blog/2014/11/01/escribo-y-trabajo/), que firmaría como propia con los ojos cerrados. Como escritora, me he visto reflejada en cada una de sus líneas.
Si queréis comprender un poquito qué significa escribir, cuál es el verdadero día a día de esto de ponerse delante de un ordenador/máquina de escribir/folio en blanco, leedlo.
Como dice el artículo, no todxs somos Ken Follet. En nuestro día a día no hay alfombras rojas, ni fiestas fastuosas, ni bandejas repletas de copas de cava, ni viajes alrededor del mundo, ni cuentas corrientes abultadas. En ese día a día hay precariedad y vértigo, como lo podéis sentir muchxs de vosotrxs. Malabarismos para poder llegar a fin de mes. Malabarismos, también, para hacer posible un cara a cara con lxs lectorxs (lo que cuenta del sofá en casa de un amigo, en mi caso fue camita comodísima. Gracias, JD y Tobías). Esto es algo que solo he comentado en privado, pero lo hago ahora en público: cuando saco una nueva novela y empiezo con las presentaciones, muchxs me decís que cuándo voy a ir a tal o cuál ciudad, ¡incluso a otros países!
Creedme, nada me gustaría más. Pero eso, hoy por hoy, es prácticamente imposible. Económicamente inasumible. Muchísima ilusión, cero coma cinco posibilidad. Tan solo puedo hacer un puñadito de presentaciones y sabéis que la mayoría son cerca de mi lugar de residencia. Y si hago alguna más lejos, os puedo asegurar que se me va una buena porción de mis beneficios por derechos de autor (derechos que cobramos una vez al año y con unas cifras que, sinceramente, apenas darían para comprar un par de barras de pan al día durante un año. Y eso contando con los beneficios de todos mis libros, claro).
Porque tengo cuatro libros publicados y no puedo ganarme la vida con esto. Así de simple. ¿Me quejo? No debería. Sí debería.
No, porque, terriblemente, quien más y quien menos está en una situación parecida, o peor. Ni merezco más, ni menos, que mucha gente.
Sí, porque parte del problema (y sabéis que es algo en lo que estoy insistiendo últimamente) es la piratería, las descargas ilegales, los "intercambios" privados. Los plagios. No voy a extenderme más en esto, porque al final cansa hablarle a una pared, pero esta frase del artículo resume muy bien lo que siento al respecto:
"Las letras y las humanidades nunca fueron el camino hacia la riqueza y, seguramente, nunca debieron serlo, sin embargo la precarización progresiva preocupa, pues la pasión se agota cuando los obstáculos comienzan a ser insuperables."
Yo solo pido una cosa: concienciación y respeto. No pido caridad, solo el legítimo beneficio de mi trabajo. Como todo el mundo cuando en su trabajo (de tenerlo) cobra a final de mes (de hacerlo).
Y no voy a extenderme más, solo terminar con otra cita del texto:
“Necesito trabajar, pero necesito tiempo para escribir”.
Y yo añado: o escribo o como. En una sociedad concienciada y respetuosa con el trabajo ajeno, ambas posibilidades deberían poder fundirse en una sola.
No está siendo así.Y ya no solo se agota la pasión, sino también la ilusión.
Gracias por escuchar. Gracias por leer.

Podéis leer el artículo aquí:


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