La Pluma y la Espuma. Blog de la escritora Clara Asunción García

Si hay un mar, un libro o una cerveza cerca, soy feliz. Si estoy acompañada cuando eso sucede, lo soy aún más.

martes, 4 de noviembre de 2014

COSAS TAN PEQUEÑITAS, DETALLES TAN GRANDES

EN LOS PEQUEÑOS DETALLES ESTÁ EL TESORO...


Me va a permitir el Clan del Pajarito (sorry, chicas, os habéis quedado con el nombre) que haga pública esta anécdota, porque es una de esas cosas, aparentemente pequeñitas, que se te hacen grandes por dentro.
Hace unas semanas se puso en contacto conmigo una chica que buscaba un regalo de cumpleaños para una amiga. Esa amiga en cuestión era una vieja conocida mía —virtual— que me ha acompañado desde mi etapa xenite (que ya son años, eh). El regalo que me pedía era un libro dedicado para ella.
La cuestión es que, entre correos de ida y vuelta y conspiraciones varias, al final no pudo ser porque la cumpleañera tenía todos mis libros (delicioso el detalle de no querer regalarle un libro que ya tenía, pero
dedicado, por no quedar por encima de la chica de la cumpleañera, que acababa de regalárselos). ;O)
Tras estos intercambios virtuales me agradeció mi interés y creí que así había quedado la cosa. Sin embargo, cuál no fue mi sorpresa (y este es el detallito que se me ha hecho grande por dentro) cuando, al felicitar ayer por correo a la celebranta, esta me responde y me desvela que, finalmente, sí hubo un regalo de mi parte (sin yo saberlo). Su amiga le entregó su "no regalo" (como lo llamó): un sobre en blanco donde había transcrito uno de los correos que había intercambiado con ella.
Tan simple.
Dice la cumpleañera que se quedó pasmada, pero lo que no sabe es que la que lo ha hecho también he sido yo. Porque pensé (y pienso): "Venga ya... ¡Si solo era un mail y ni siquiera iba dirigido personalmente a ella!". Y me asombra su asombro y me halaga muchísimo su alegría, por algo tan pequeñito.
Y así, lo que la instigadora del "no regalo" pensó que sería un detalle para su amiga, lo ha acabado siendo para mí. Un gran, enorme regalo. Porque cosas así son las que se hinchan dentro de mí y ocupan el espacio de aquellas otras más feítas que, pobrecitas ellas, acaban arrinconadas, aplastadas y temporalmente desactivadas.
Por todo ello, gracias Clan. Nos vemos en Madrid un día de estos (y a ver si esas cervecitas con las que la cumpleañera pasó el shock me las reserváis también para mí cuando nos veamos).
Besos y botellines.


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